Por qué escribimos Literatura Infantil ? - Javier Villegas
¿Por qué escribimos Literatura Infantil?
Enviado por Javier Villegas (Chiclayo, Perú)
Vivimos en un mundo sórdido, agobiante y eminentemente consumista, en donde la sensibilidad ha sido embotada, la capacidad para el asombro abandonada y la imagen que el hombre tiene de sí mismo trivializada, como resultado de la influencia que ejerce la tecnología sobre nosotros .Vivimos la era de la globalización, que comprende la difusión de un nuevo paradigma tecnológico al mismo tiempo que la de los procesos productivos, los movimientos financieros, los cambios en los mercados laborales, los diseños organizacionales, las formas de gestión, la educación y las habilidades de la gente, los sistemas de información y de comunicación. Era de cambios acelerados y de profundos trastornos, era de la venta de falsas ilusiones, con lo que pretenden hacernos creer que ahora todos somos iguales en oportunidades económicas, políticas, sociales; iguales para alcanzar información, cultura, bienestar; iguales para disfrutar lo que la tecnología, esa hija más o menos bastarda, más o menos legítima de la ciencia, nos ofrece.
Sin embargo, a la hora de la verdad, todo lo que nos dicen es totalmente diferente, porque a pesar de todo lo inventado, se ha fracasado para enfrentar cuestiones globales urgentes, como el hambre, los refugiados, los desplazados, los derechos humanos, el desempleo, la violencia real y simbólica, los problemas ambientales, la amenaza nuclear, la morbilidad y la mortalidad infantil, la explotación y el abandono material y espiritual en la que viven millones de niños en el mundo. Son estos problemas tan agobiantes para las generaciones de ahora y para muchas que vendrán durante el presente milenio, lo que nos motiva e impulsa a escribir literatura para niños.
Es la necesidad que sentimos los hombres que aún conservamos el alma de niño, de alimentar espiritualmente a las generaciones del tercer milenio a través de la literatura, lo que nos motiva e impulsa a producir literatura para niños, porque ellos son los depositarios, la esperanza viva y sensible para que el hombre del futuro sea más humano y solidario y, no como lo afirma el escritor peruano Danilo Sánchez Lihón, un ser utilitario, calculador y comercial en que se ha convertido como producto de las exigencias sociales.
Escribimos literatura para niños, porque es el único escenario donde el hombre es capaz de manifestar su capacidad para el asombro, de hacer que las cosas más trascendentes y las más “insignificantes” recobren su verdadero valor, porque en el mundo que nos rodea y rodea al niño no hay nada que no tenga alguna trascendencia, algún significado o alguna importancia para el hombre, que sólo por el embotamiento de su sensibilidad deja de verlo, de sentirlo. Sólo el asombro nos hace ver lo portentosas que son las hormigas por su fuerza y organización, sólo el asombro nos permite admirar los matices tan sutiles de una mariposa, el aroma de una flor, el trino de un ave. Sólo el asombro permite darnos cuenta cuán insignificantes somos los seres humanos a pesar de nuestro pensamiento y racionalidad.
Escribimos literatura para niños, porque sólo allí se pueden inventar mundos fantásticos, en donde todo es posible realizar, gracias a la fantasía, a la imaginación, que todo lo imposible lo vuelve posible, realizable, a través del enorme valor que adquieren las palabras cuando se les otorga categoría estética, ya que en la literatura para niños la realidad y la fantasía se complementan, se vuelven una armonía para penetrar con mucha sutileza en las zonas más recónditas del alma de los niños.
Escribimos literatura para niños con el convencimiento de que ellos son los seres a los cuales tenemos que reivindicar, porque como lo dijera José Martí: “los niños son la esperanza del mundo”. Por ello es urgente, vital, irrenunciable, que nuestra conducta frente a los niños sea totalmente distinta, para hacer del hombre un ser que tenga encendidas sus esperanzas, su capacidad de fabular, de imaginar, de asombrarse y de soñar; porque la vorágine consumista está matando lentamente la esencia humana, para convertirnos en seres insulsos, simples, incapaces de darnos cuenta de todos los peligros y amenazas que la nueva civilización está gestando sobre nosotros.
Escribimos literatura para niños, porque es necesario forjar la identidad del ser humano, como individuo, como ente social integrante de una nación con patrones culturales propios, los cuales se deben revalorar y defender ante la amenaza de la globalización cultural, en donde los seres humanos pasaremos a ser ciudadanos manipulables, influenciables, incapaces de reconocernos, de saber de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Escribimos literatura para niños, porque es la única trinchera, desde la cual podemos disparar contra el egoísmo, la avaricia, el odio, el hambre y la insensibilidad que hoy gobierna nuestros espíritus, y no permite darnos cuenta que no sólo basta señalar estadísticamente el hambre, la explotación de los niños en el mundo, sino que debemos asumir acciones concretas y rápidas, porque la miseria material galopa y mata a miles de niños, galopa también la miseria espiritual y mata la esencia humana.
Poemas
Duérmase mi niña
Duérmase mi niña,
flor de manzanilla,
que la luna viene
con su sonajilla.
Duérmase mi niña
con esta canción,
porque son las notas
de mi corazón.
Duérmase mi niña,
duerma tempranito,
que a dormir con usted
viene un angelito.
Adriana Belén
¡Levántate niña!
Crece y camina
como va el viento
por cada esquina.
Levanta tu corazón
cual flor sonora,
mira que te saluda
la clara aurora.
Levántate alegre
que el sol te mira
y el viento toca
su tierna lira.
Levántate niña,
llénate de color,
róbale el sueño
a una flor.
El mago truquini
El mago Truquini,
viento me quería hacer,
para volar y volar
hasta la luz del amanecer.
El mago Truquini,
me quería hacer trino,
para que toda la vida
pueda alegrar el camino.
El mago Truquini,
me quería hacer sol,
para perderme en la tarde,
en los colores del arrebol.
El mago Truquini,
me quería hacer río,
pero le dije que no
que moriría de frío.
El mago Truquini,
quería que fuera brisa,
para correr por los campos
muerto de risa.
El mago Truquini,
se metió en mi corazón,
y desde allí está urdiendo
la magia de la ilusión.
Si mi Madre fuera…
Si mi madre fuera
matita de artemisa,
cada día se le viera
deshojando una sonrisa.
Si mi madre fuera
dueña del cielo,
aseguro que luciera
un lucerito en el pelo.
Si mi madre fuera
dueña de lo jardines;
quien les dice, quizá fuera,
jardinera en los confines.
Si mi madre fuera
soberana de los mares;
aseguro, no estuviera
navegando en sus pesares.
Si mi madre fuera
de una estrella la estación,
seguro que la primavera
naciera en su corazón.
Lo que dicen ahora
Dicen que a Caperucita,
se le perdió los pasteles
y de tanto llorar por ellos,
dejó mojados los manteles.
Dicen que no fue al bosque,
que fue a dar con el mar
porque no cesaba de llorar.
Que el lobo lo fue siguiendo,
que no era una bestia feroz,
eso lo dicen ahora,
ya se ha corrido la voz.
Que la abuela no estaba enferma,
que en el bosque no vivía
y que la niña Caperucita,
es hija de la fantasía.
Para una abeja
La abeja muy contenta,
liba de flor en flor,
parece que está sedienta,
de aromas y de licos.
La abeja es tesonera,
consciente de su labor,
del colmenar la obrera,
confidente de la flor.
Surca el aire traviesa,
del tulipán al clavel,
mientras el sol despereza,
sus rayos en el vergel.
Vuelve abeja al colmenar,
no te sientas aturdida,
que es necesario endulzar,
lo amargo de esta vida
Cinco sapos
Un sapo, un sapo,
de verde overol,
sombrero de pana,
zapatos de charol.
Un sapo, otro sapo,
ahora son dos,
no pueden cantar,
están con la tos.
Un sapo, dos sapos,
ahora son tres,
llevan la chaqueta,
puesta al revés.
Un sapo, tres sapos,
ahora son cuatro,
con sus trajes verdes
vuelven del teatro.
Un sapo, más cuatro,
ahora son cinco,
saltan en la hierba,
saltan con ahínco.
Microgramas de la luna
1
La luna para verse oronda,
allá en el cielo rodó
y se volvió redonda.
2
La luna, para verse iluminada,
raptó las luz del sol
una lejana madrugada.
3
La luna, para reconocerla
en la oscuridad de la noche,
decidió parecerse perla.
4
La luna, se está de buena gana,
viene rodando alegre
hasta mi ventana.
5
Para cambiar de fases,
la luna pidió prestado
a los gnomos sus disfraces.
6
La luna, para no morir de pena,
de un momento a otro
se vuelve llena.
Por la huellita, huella
Por la huellita, huella,
que tú no ves,
viene muy lento
el señor ciempiés.
Por la huellita, huella,
que el viento agita,
viene volando
la mariquita.
Por la huellita, huella,
de sal y agua,
danza que danza
doña malagua.
Por la huellita, huella,
de nube y cielo,
las golondrinas
trazan su vuelo.
Por la huellita, huella,
que alumbra el sol,
va cargando su casa
don caracol.
Por la huellita, huella,
de aroma y flor,
se ensimismado
un picaflor.
Por la huellita, huella,
de mil canciones,
todos se fueron
de vacaciones.
“A los Amigos“ de Jorge Luis Borges
Enviada por Javier Villegas (Perú)
No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,
Ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
Pero puedo escucharte y buscarlas junto contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
Pero si te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón,
Pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días ore por ti… En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas.
Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad,
En estos días pensé en mis amigos y amigas y, entre ellos, apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.
Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
El segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo: Ore… y le agradecí a Dios por ti.

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