El paraíso queda en el norte, las playas de Lambayeque y de la Libertad, sus sabores, artesanìa, tradiciones.
Un recorrido por los sabores de La Libertad y Lambayeque. Un paseo por sus cálidas playas. Una aventura para disfrutar y saborear.
David Gavidia. Enviado especial.

Las playas..
El norte tiene la virtud de encandilar los ojos y encantar el paladar. De sol eterno y comida sabrosa, la alegría parece no tener cuándo terminar. Trujillo y Chiclayo, la tierra de los Moche. Bastión del cebiche y seco de cabrito. Innovación en la cocina, historias milenarias. Todos combinados con el encanto de sus peces y su rico mar: Huanchaco o Pimentel.
La oportunidad nos lleva a Trujillo y conocer la historia de los huanchaqueros. Esos personajes que parecen dominar el mar y sus tempestades. Allí están los Huamanchumo, familia tradicional dedicada a la pesca artesanal. José Mercedes es uno de ellos. El ‘Meche’ se considera un lobo de mar. Tiene las manos duras y la piel curtida. Es de los que pescan toyos, cachemas o chitas. De esos que siembran las totoras, fabrican y montan caballitos. Una ola y la pasa, un pez, y lo atrapa. Maña y sapiencia, juntos en un arte familiar.

Y es que el ‘Meche’ tiene 63. Desde los 16 se dedica a la pesca. Ahora es respetado. Su padre, Santiago Huamanchumo, de 83, fue quien le enseñó. Explica que un caballlito de totora puede pesar 63 kilos y aguantar cien, que puede medir cuatro metros y en hacer a uno demorar treinta minutos. Muchos turistas lo observan, algunos le piden una lección. “El caballito puede aguantar a dos personas, yo te guío, surfeamos el mar y puedes sentir cómo se domina el litoral”, dice el ‘Meche’, invitando a los turistas visitar este lugar.
Parte de su tour incluye una visita a los humedales en donde siembran las totoras. Trabajan la arena, hacen la siembra, del regado de la planta se encarga el propio mar. Luego secan las plantas y ya están lista para usar.
LA GASTRONOMÍA

Vertigios. Bellos frisos que adornan los muros de las fortalezas halladas en las huacas del Sol y la Luna, en La Libertad causan el asombro de los visitantes.
Pero no solo los huanchaqueros son el atractivo de esta playa. También lo está la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria del Socorro y sus decenas de restaurantes, uno de ellos, el Big Ben, de Leoncio Rojas, en el que la especialidad es el cebiche de corvina, con un corte innovador, muy similar al del tiradito.
Rojas explica que el secreto de este platillo está en el rocoto serrano de Huamachuco, el apio licuado y el ají mochero. El limón trujillano cocina la carne en tres minutos. “Mientras más fresco está el pescado, mejor sale el cebiche”, dice Rojas Gallardo mientras decora el platillo, echándole la poderosa leche de tigre.
El sabor es fresco, picante lo necesario. Una publicidad lo definiría como un sabor intenso. Sentado frente al mar, el platillo es exquisito. A lo lejos, los pescadores fabrican sus redes. Lo mismo sucede en playas como Pacasmayo, donde sus moradores se jactan de tener la ola más larga del mundo, de haber sido los primeros (en el Perú) de montar una tabla de surf, de haber decorado su cocina con patos norteños, causas de atún rellenas o los pescados rellenos de mariscos con salsa de ají.
La comida del norte viene gozando de exquisitas transformaciones. Quizás alentados por la proliferación de jóvenes interesados en innovar nuestro gourmet. Allí encontramos platillos como cebiche a la brasa (cebiche caliente) del restaurante “Fiesta” y el tradicional seco de cabrito, en Lambayeque. Allí donde el Señor de Sipán se alza como uno de los más grandes descubrimientos de todos los tiempos. En dicha región, también se aprecia lo interesante del Museo Nacional de Sicán, en Ferreñafe o el Museo Arqueológico Bruning.
Otro de sus atractivos es ese oasis en medio del desierto llamado El Cañoncillo. Tres lagunas naturales, un bosque de algarrobos, más de 57 especies de aves, gatos monteses, zorros costeños. Un lugar para acampar en contacto pleno con la naturaleza. El ingreso: un sol por persona. Quince soles al guía (tarifa única, sin importar la cantidad de visitantes que hagan el tour). Son 1,310 hectáreas ubicadas en el centro poblado de Tecapa, a la altura del kilómetro 689 de la Panamericana Norte, en el cruce de San José, muy cerca al puente Libertad, por en el que se aprecia el río Jequetepeque.
PIMENTEL, BELLO ATARDECER

Artesanos. Los caballitos de totora causan la admiración de los extraños y son empleados hasta ahora para las labores de pesca.
La playa de Pimentel es inmensa y decorada con ese viejo muelle que con el atardecer se vuelve oscuro en contraposición con lo dorado del sol y que cae, pintando de anaranjado el cielo. Allí, los niños juegan al fútbol usando los caballitos de totora como arcos, en el balneario los restaurantes se llenan de mariscos y ,a lo largo, una gran masa de agua turquesa se eleva hacia el cielo hasta perderse en el firmamento. Tirarse de panza y descansar es sentirse, cómo no, en el paraíso. Ese que caracteriza a cada una de las playas del norte, también Piura y, claro, Tumbes.
Cabo Blanco, en Talara, esa playa de arena blanca y mar transparente, con mucho potencial y olvidada por la inversión. Un edén en el que reinan pescadores y escasos habitantes.
Como no ocurre en Los Órganos o los ya famosos Máncora y Punta Sal, pues el espacio para vivir es pequeño aunque la playa es grande. Pero los sabores son inmensos. Allá en el norte, el verano esta asegurado. Por qué no viajar, visitarlo y gozar.
DATOS
VISITA. El recorrido por los principales atractivos turísticos de La Libertad y Lambayeque fue organizado por Promperú y tuvo como objetivo dar a conocer el potencial turístico, los atractivos y las riquezas de ambas regiones.
LAMBAYEQUE. Se proyecta la construcción de nuevos museos en la región Lambayeque. En total serían seis en la zona.
fuente: La Republica
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