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Red de Cultura Popular Andina y Latinoamericana de TAKILLAKTA

Manuel Scorza. Textos inéditos, nació el 9 de setiembre de 1928

· 10 septiembre 2006, 04:00 por Chino Becerra en ,

•• ENSAYO • El escritor abogó por un pensamiento crítico • Prueba de ello es su conferencia “Literatura: primer territorio libre de América”.

El autor de Redoble por Rancas nació el 9 de setiembre de 1928 (murió en un accidente de aviación en Barajas, Madrid, en 1983). Para recordarlo, publicamos fragmentos de un ensayo inédito, “Literatura: primer territorio libre de América”. El texto, que no registra fecha, fue citado en entrevistas por el mismo Scorza y comentado por intelectuales. Según su hijo, Manuel Scorza Hoyle, nunca fue publicado. (Pedro Escribano).

Scorza fue un escritor de ideas socialistas, las mismas que marcaron su escritura.
Manuel Scorza.

El mito, coraza (cáscara) del porvenir

Expulsados del tiempo y del espacio, los sobrevivientes de las culturas precolombinas se refugian en el único territorio posible: el mito. Porque un pueblo expulsado de la historia no puede retornar a la historia a través de la historia sino a través del mito. El mito es la coraza que protegerá su ser desvalido: la cáscara que defenderá la pulpa de su futuro ser, la identidad que aguardan en el futuro. Porque en ciertos casos la historia de un pueblo no está en el ayer sino en el mañana. En América, el mito no es una solicitación literaria: es una imperiosa construcción histórica: una necesidad de existencia del ser: el esqueleto que sostendrá la carne de la palabra recobrada.

No solo el silencio: se instala el olvido. Agustín de Zárate, secretario del Real Consejo de Castilla, mandado al Perú en 1543, escribe: “No pude en el Perú escribir ordenadamente esta relación … porque solo haberla allá comenzado me hubiera de poner en peligro la vida. Un maestre de campo de Gonzalo Pizarro amenazaba con matar a cualquiera que escribiese sobre sus hechos porque entendía que eran más dignos de la Ley del Olvido que no de memoria.”

Datos

EL ORIGINAL. El texto o ensayo Literatura: el primer territorio libre de América posee 35 folios, maquiescrito, con correcciones a lapicero por el autor y está separado por subtítulos. No tiene fecha de redacción ni de exposición.
UBICACIÓN. El ensayo fue hallado en la biblioteca del escritor por la familia. Jaime Guadalupe Bobadilla lo trajo a nuestra redacción. Su publicación parcial fue autorizada por Manuel Scorza Hoyle.

El silencio impuesto por la “Ley del Olvido” durará trescientos años

La Emancipación no modifica o modifica apenas las estructuras feudales, anacrónicas, injustas. El último Virrey español firma la Capitulación de Ayacucho en 1824. Los conquistadores se van pero la historia sigue ocupada. “Se puede hablar de lenguas ocupadas como se habla de países ocupados” observa Juan Goytisolo. La Inquisición se extingue oficialmente en 1836 pero la Real Academia Española ejerce impunemente su rol policíaco hasta las vísperas de la Guerra Civil Española.

Hay tal distancia entre la realidad y su expresión que la realidad es inexpresable. ¿Expresarla en español? Hacia mediados del Virreynato Peruano el extravío cultural es tal que los primeros intelectuales criollos escriben en latín.

Hacia comienzos del siglo XIX, Humboldt, recorriendo Venezuela, tropieza con un caudillo. El caudillo que escapa de la persecución del enemigo sabe que cerca de su campamento pernocta el sabio: lo invita a compartir su silvestre hospitalidad: comparten comida y hoguera. El perseguido le cuenta su vida, parte de su vida: audacias, hazañas, triunfos que solo admiten paralelo en la Iliada. Humboldt escucha maravillado. Se separan al alba. Humboldt conservará siempre el recuerdo de la noche deslumbrante. Años después sabe que el perseguido ha publicado sus Memorias y se desespera por su lectura. Si un hombre perseguido, en la precariedad de un campamento, pronunció semejante relato, ¿qué Iliada no habría compuesto? Lee el libro: la presunta Iliada es un pedestre catálogo de obras administrativas. Humboldt escribe: “qué lástima que el latinoamericano sea genial hablando y tan torpe escribiendo”. ¿Puede ser de otro modo? La palabra latinoamericana es de una riqueza, de una fantasía, de una turbulencia, de un lujo tales que el español imperial –palabra de Otro– no puede, de ninguna manera, contener.

El idioma seguirá ocupado hasta la Guerra Civil Española. (...).

El fracaso de las ideologías

En el decenio que sigue a la Segunda Guerra Mundial, una teoría de libros ilustres expulsa al ocupante de una lengua donde ya no tiene ubicación: Así la Literatura llega a ser el Primer Territorio Libre de América.
Escritor peruano Manuel Scorza
No solo fue novelista, tuvo una vena lírica por el amor y la justicia.

¿Por qué?
Porque la literatura es la única ideología concebida, reflexionada y creada aquí. Las ideologías políticas, religiosas, económicas o el pensamiento científico –salvo excepciones– han sido pensadas por otros y fuera de América Latina: son trasplantes, mimetismos, calcos. Las ideologías son reflexiones sobre los hechos pero cuando los hechos son ajenos, la ideología es ajena. Ese es nuestro drama: haber forzado a la realidad a introducirse en esquemas teóricos nacidos de otras realidades. Ideológicamente América Latina es parásita: vive de préstamos. La ideología de izquierda o derecha no nacen del examen de nuestra realidad: son modelos extranjeros adoptados sin discusión intelectual. Y peor: las ideologías nos impiden descubrir la realidad.

Estrada Cabrera, el zoológico dictador de Guatemala, que inspiró El Señor Presidente pretendía, como todos los gobernantes, ser un hombre de cultura. Se consideraba émulo de Pericles. Para demostrarlo mandó erigir un Templo a Minerva ante el que se oficiaban fiestas minervinas a las que era obligación asistir vestidos a la griega. ¡Sangrienta farsa celebrada cerca de las ruinas de los grandiosos templos mayas entregados a la hierba! Así, grotescamente ataviados de falsos clámidas ante falsos templos de dioses falsos oficia la imitación ideológica. Lo dramático: las circunstancias históricas en que padece entonces el intelectual latinoamericano lo obligan a participar en la farsa. Muchos grandes poetas de América, el mismo Rubén Darío –económicamente sostenido por el dictador– no puede evadir la obligación de participar en los dementes festivales.

Para ellas, Darío escribe su hermosísima Pallas Athenea.

Y tal sigue su culto oculto
hasta que a través del tumulto
de los siglos, su fuente abreva
almas nuevas en tierra nueva,
cuando el conjuro de un varón
todo energía y reflexión,
el templo minervino eleva
que simboliza y que renueva
el recuerdo del Partenón.
Aquí reapareció la austera,
la gran Minerva luminosa;
su diestra algo la diosa áptera
y movió el gesto de la diosa
la mano de Estrada Cabrera.

Pero Rubén Darío sabía bien que quien movía realmente la mano de Estrada Cabrera era el imperialismo americano. Incomparablemente lo diría en su canto a Teodoro Roosevelt.

La hirviente realidad
La literatura puede ser hija de la realidad
La literatura, en cambio, nace de la hirviente realidad. En ese sentido, es el único sector de la ideología latinoamericana que refleja hechos: no se alimenta con imágenes de hechos deformados por la presbicia de imágenes culturales colonizadas.

Pero hay más: la literatura trabaja la realidad a un nivel infinitamente más profundo: trabaja con los sueños. Hegel dice que la verdadera historia de un pueblo será la suma de todos los sueños que ese pueblo ha soñado en una noche”. Por eso es que su visión será siempre más profunda que la visión ideológica que por definición excluye, lo irracional olvidando que “solo en los sueños somos sinceros” (Nietzsche). ¿Qué otra cosa que expresar las pesadillas de la terrible noche latinoamericana hacen su literatura? Si mañana desapareciera el continente y como único testimonio de su existencia quedara su literatura puede, a nuestros ojos, reconstruir lo que América Latina fue a través de su literatura. Y en ese sentido, mientras no se escriba otra, la verdadera Historia de América: única estructura en verdadera relación con la realidad.
www.larepublica.com.pe del Domingo, 10 de Septiembre 2006

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