Deprecated: Function set_magic_quotes_runtime() is deprecated in /home/taki/public_html/rcpal/textpattern/lib/txplib_db.php on line 14
RCPAL: Cesar Vallejo: Poeta Universal

RCPAL

Red de Cultura Popular Andina y Latinoamericana de TAKILLAKTA

Cesar Vallejo: Poeta Universal

· 15 abril 2008, 15:37 por Chino Becerra en ,


La RCPAL, publica unas palabras sobre Cesar Vallejo, en este nuevo aniversario de su muerte, para recordar su obra, su historia, su vida, su trayectoria política, sus viajes. El “Poeta Universal“ como es llamado, con su poesía y su historia de vida, trazó el camino a los peruanos concientes, honestos, libres, la esperanza que algún día cambiaremos el destino de nuestro querido y amado Perú.

Aquí algunos de los poemas más resaltantes de su obra genial, que publicaremos, en 2 partes:

  • “Los Dados Eternos”,
  • “Los Heraldos Negros”,
  • “Trilce”,
  • “Deshojación Sagrada”,
  • “Bordas de Hielo”,
  • “Piedra Negra sobre Piedra Blanca”,
  • “Epístola a los Transeúntes”,
  • “La Rueda del Hambriento”,
  • “España, Aparta de mí este Cáliz”,
  • “Himno a los Voluntarios de la República”,
  • “Quién hace tanta bulla, y ni deja”,
  • “Tiempo, tiempo”.

El gran poeta peruano César Vallejo nació el 16 de marzo de 1892 bajo el techo de una vieja casona de Santiago de Chuco, en la zona andina norte del Perú. Era el hijo shulca de Francisco De Paulo Vallejo Benítez y María De Los Santos Mendoza y Gurreonero, de ascendencia española e india, respectivamente.

Conoció desde niño la miseria, pero pudo estudiar en el Colegio Nacional San Nicolás, de Huamachuco, donde el brillo de su lírica comenzó a despuntar.

En la “Revista Escolar Cultura Infantil” inserta varios poemas didácticos, entre ellos uno titulado Fusión en el que narra su viaje a Huánuco cruzando los Andes en el ferrocarril más alto del mundo:

??Cruza el tren la estéril puna
que ya la noche amortaja,
y la lluvia lenta baja
con tristísimo rumor.??

Allí en Huamachuco conocerá también muy de cerca la explotación de los obreros en las minas de Quiruvilca que más tarde aparecerán en su novela “El Tungsteno“.

En la Universidad de Trujillo, durante los años que transcurren entre 1911 y 1917, también sobresale como estudiante, profesor y poeta, logrando el más alto calificativo al defender su tesis sobre El romanticismo en la poesía castellana, para graduarse como Bachiller en Letras.

A aquella época febril, sacudida por cambios sociales, políticos (mayor influencia de las Fuerzas Armadas y progresivo deterioro de la oligarquía) e ideológicos (irrupción de la filosofía marxista y del psicoanálisis), corresponden sus primeros versos publicados.

Todos estos pasajes de la vida de Vallejo, su etapa juvenil en Trujillo se acaba en 1917 cuando se traslada a Lima.

Una vez radicado en Lima, a donde había retornado por segunda vez, se vincula con lo más graneado de la intelectualidad literaria. Conoce a José María Eguren, Parra del Riego, González Prada -a quien le dedicará el poema “Los Dados Eternos“, Abraham Valdelomar, el que dijera de Vallejo que era un poeta en la más noble acepción de la palabra y a quien posteriormente vendría a eclipsar su gloria, a Juan José Lora, Juan Luís Velásquez y a José Carlos Mariátegui.

Los Dados Eternos

Para Manuel Gonzales Prada, esta emoción bravía y selecta, una de las que, con más entusiasmo, me ha aplaudido el gran maestro.

??Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomadote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!??

??Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!??

??Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.??

??Dios míos, y esta noche sorda, obscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.??

En la capital aparece en 1918 su primer libro “Los Heraldos Negros“, uno de los más representativos ejemplos del posmodernismo, tras las huellas de Leopoldo Lugones y Julio Herrera y Reissig.

Este poema consta de 17 versos distribuidos en cuatro estrofas de a cuatro versos, más un verso final. En su estructura es una poesía de compromiso entre la tradición y la libertad, de rima parcial, atada a la disciplina silábica frente al versolibrismo. La primera estrofa consta de dos alejandrinos y dos endecasílabos, rimando el primero y el cuarto verso, sueltos el segundo y el tercero. Las otras tres estrofas son todas de verso de catorce sílabas; en cada uno de ellos el segundo y cuarto verso riman, el primero y el tercero son sueltos.

“Los Heraldos Negros” revela su posición de compromiso ante el ser humano desgarrado por una feroz dialéctica entre sí y el mundo enajenado en el que existe sin remedio ni paliativo. Así ingresa Vallejo formalmente en la historia literaria peruana, considerado como un poema luminar que rompe con la frivolidad de los vates ebúrneos.

Vallejo que comenzaba a beber ávidamente de las fuentes del marxismo, pronto comenzó a sentirse encerrado en ese círculo elitista que lo alejaba de las muchedumbres, lo aislaba de sus emociones. “Colónida“ no fue más que otra etapa, no menos importante que las que vendrían, que ahondó, luego de la muerte de su maestro, la íntima desesperación y crisis permanente en que ya se encontraba inmerso el poeta.

En 1920 hace una visita a su pueblo natal, donde tras ser acusado de participar en protestas públicas, acaba en la cárcel durante tres meses; esta experiencia tendrá una crítica y permanente influencia en su vida y obra, y se refleja de modo muy directo en varios poemas de su siguiente libro, “Trilce“, publicado en 1922.

Los Heraldos Negros.

??Hay golpes en la vida tan fuertes… ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!??

??Son pocos, pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas,
o los heraldos negros que nos manda la muerte.??

??Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Estos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.??

??Y el hombre… ¡Pobre hombre!... Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.??

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

Incomprendido y mancillado por sus propios paisanos, encerrado en una inmunda cárcel y tratado de burro por los críticos encasillados de la burguesía, Vallejo logra sobreponerse frente a la vida marchando, con su infortunio bajo el brazo.

Clemente Palma, el hijo engreído de Don Ricardo, el tradicionista, en su oficio de crítico literario de la revista Variedades, en su sección Correo Franco (22 de septiembre de 1917), dijo del poeta lo siguiente, a raíz del envío de su intitulado “El Poeta a su Amada“, escribió por Vallejo el 2 de septiembre de 1917: El trabajo recibido es un adefesio literario. Resultaría mejor que el autor se dedique al acordeón o la ocarina más que a la poesía. Y sin siquiera morderse la lengua en su insolencia, Palma agregó que eran burradas más o menos infectas y que hasta el momento de largar al canasto su mamarracho no tenemos de usted otra idea sino la de deshonra de la colectividad trujillana, y que si descubrieran su nombre, el vecindario le echaría lazo y lo amarraría en calidad de durmiente en la línea del ferrocarril a Malabrigo.

Trilce

??Hay un lugar que yo me sé
en este mundo, nada menos,
adonde nunca llegaremos.??

??Donde, aún sin nuestro pie
llegase a dar por un instante
será, en verdad, como no estarse.??

??Es ese un sitio que se ve
a cada rato en esta vida,
andando, andando de uno en fila.??

??Más acá de mí mismo y de
mi par de yemas, lo he entrevisto
siempre lejos de los destinos.??

??Ya podéis iros a pie
o a puro sentimiento en pelo,
que a él no arriban ni los sellos.??

??El horizonte color té
se muere por colonizarle
para su gran Cualquieraparte.??

??Mas el lugar que yo me sé,
en este mundo, nada menos,
hombreado va con los reversos.??

– Cerrad aquella puerta que
está entreabierta en las entrañas
de ese espejo. – ¿Esta? – No; su hermana.

– No se puede cerrar. No se
puede llegar nunca a aquel sitio
– do van en rama los pestillos.

Tal es el lugar que yo me sé.

No solamente gente como Palma criticó duramente a Vallejo, sino que también otros personajes, como Luís Alberto Sánchez, quien posteriormente surge como admirador del poeta.

Pues el año 1922, al poco tiempo de aparecer “Trilce”, Sánchez arremete calificando de incomprensibles y desconcertantes los poemas publicados y se pregunta entonces: ¿Qué ha pasado con Vallejo? Para, posteriormente, cuando la gloria del poeta era innegable, acomodarse en el carro de la crítica elogiosa con su trabajo: Vallejo, hombre y poeta libre, publicado por Cuadernos nº 30 de 1958.

Vallejo decide entonces partir a París, a donde arriba el 13 de junio de 1923, a sembrar papas a la huancaína, según la propia expresión del poeta al momento de partir.

En París se enfrenta con una dura y amarga realidad: hambre, desocupación, miseria y angustia. Angustia por la patria lejana y por los nuevos dramas de su vida y de la sociedad a cuyo seno llega y en la que murió una tarde en la cual tenía ya el recuerdo. Estos años fueron de extrema pobreza y de intenso sufrimiento físico y moral. Las penurias económicas se agravaron al decaer la salud del poeta, por aquella época un hombre enfermo y atormentado. La vida del poeta es abatida por todo género de calamidades, desde el aspecto económico hasta el político y sentimental.

Para subsistir tiene que trabajar intensamente. Envía variadas colaboraciones a diarios y revistas de Lima, entre ellos El Comercio, Variedades, Mundial y Amauta. Los asuntos que trata son de diferente temática, y es precisamente en esta época donde se puede apreciar a Vallejo en su dimensión de escritor y periodista.

En agosto de 1927 Vallejo leía en París L’Humanité, el órgano del Partido Comunista Francés que sirvió como iniciativa a lecturas más extensas. Su inquietud social lo condujo a viajar por Alemania, Inglaterra, Italia, Austria, Europa Oriental y la Unión Soviética. El 19 de octubre de 1928 visitó Moscú por primera vez, regresando a París el 27 de diciembre. La experiencia fue decisiva. A su regreso a París rompe definitivamente con el APRA y funda la Célula marxista–leninista peruana en París, adhiriéndose al Partido Comunista de Perú fundado poco antes por José Carlos Mariátegui.

Dotado ya de una experiencia directa de la realidad política y económica de la Unión Soviética, Vallejo se dedicó con ahínco a estudiar marxismo. Durante 1929 visitó cofrecuencia la librería de L’Humanité, regresando con un mes de lectura, más exactamente, de arduo estudio.

En octubre de 1929 regresa a la Unión Soviética y en febrero de 1930 comienza a publicar una serie de artículos sobre la URSS, dentro de una serie titulada Reportaje en Rusia, que se publicaron quincenalmente en la revista madrileña Bolívar fundada en Madrid por Pablo A. De Vivero.

El 2 de febrero de 1930, el Ministerio del Interior del Gobierno Francés promulgó un decreto declarando que la presencia de Vallejo en territorio francés se consideraba peligrosa por comprometer la seguridad pública. El sistema capitalista con todos sus gobiernos en todos los países, especialmente en Francia, principia a cerrarle el paso y acosarlo permanentemente. El gobierno de Tardien lo persigue intensamente por sus campañas constantes a favor de la causa de los trabajadores y en contra del sistema capitalista mundial. En esas circunstancias la vida de nuestro poeta se tornaba cada día más dura y complicada. Su miseria era tremenda, pero su espíritu revolucionario se había convertido en oriflama para la combatividad a favor de los más pobres y de los más humildes.

Vallejo y su compañera Georgette se vieron obligados a buscar asilo político más allá de los Pirineos. Poco después de su llegada a Madrid, Vallejo se incorpora al Partido Comunista de España. En España le sorprende la llegada triunfal de la República en abril de 1931 y aquí escribe artículos para periódicos y revistas, piezas teatrales, relatos y ensayos como Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin, que se publicó en julio de 1931, y también su novela “El Tungsteno”. Traduce del francés obras de Henri Barbusse y Marcel Aymé. Entonces viaja a España, donde se vincula a la intelectualidad revolucionaria. Logra publicar su famosa novela “El Tungsteno” bajo el sello Novela proletaria de la Editorial Cénit de Madrid. Se basa en la cruel e inicia explotación imperialista de la Northern and the Stmelthing Company contra las grandes masas campesinas de la provincia de Santiago de Chuco, su tierra natal, y de otros lugares aledaños. Pues, en Quiruvilca y Shorey, Callacuyán y Samne, aquel consorcio extranjero se habia establecido para succionar la riqueza cuprífera del país, dejando en cambio, cadáveres y sangre regados en los socavones oscuros y lagrimeantes, por tanta vida sepultada en el cardenillo verdoso de sus de sus rocas pétreas.

Este es el drama que recoge Vallejo y cuyo mensaje continúa tocando los pechos libérrimos de la juventud. En estas páginas crepitantes de rebeldía, el autor no esconde su intención social y la define ideológicamente en el personaje inmortalizado de Servando Huanca marchando a organizar a la clase obrera, como un sólido organismo de poder para enfrentarse y parar el abuso y la indolencia de los gringos hijos de puta de la Northern and the Smelthing Company.

Describe a la vez, de una sola pincelada literaria, al intelectual dubitativo de la pequeña burguesía y perenniza para el recuerdo de los santiaguinos y de los huamachucos al agrimensor Leónidas Benites, quien después de su larga trayectoria de incondicional servidor de la Northern y fervoroso creyente de la doctrina según la cual son los intelectuales los que deben dirigir y gobernar a los indios y a los obreros, termina poniéndose al lado de la causa de los trabajadores, convencidos de que las frases de Servando Huanca tenían vigencia irrefutable: Había que hacer la revolución y botar a los millonarios y grandes caciques que están en el Gobierno, para ponerlo en manos de los a obreros y de los campesinos.

Fuente

Publicado en varias lugares sobre Internet: Puedes hacer una busqueda en Google sobre este texto. No conocemos la fuente original.

  1. Los felicito por hacer una página completa del autor peruano mas famoso e ilustre de todos los tiempos es decir de Cesar Vallejo y a la vez decirles q sigan para adelante


    — Carlos Enrique Asenjo    23 marzo 2006, 14:49    #

Se han desactivado los comentarios a este artículo.

Artículo previo:
Artículo siguiente: