El Señor de las nieves. En las alturas del Cusco se les rinde honores a los Apus, el Qoylluriti
En las alturas del Cusco se les rinde honores a los Apus. Fiesta del Señor de Qoylluriti, en el Cusco, congrega todos los años a más de 80 mil visitantes. Es la peregrinación indígena más grande de América Latina. Fiesta dura 9 días. En esta peregrinación los comuneros avanzan a pie unos 12 kilómetros.
Redacción La República Cusco.
Fotos: Julio Angulo Delgado.
Foto 1. Fe andina. Los comuneros vencen todo obstáculo en esta peregrinación anual. La fe lo puede todo. El Ausangate los observa, imponente.
Foto 2. Osos. Los ukukos danzan a los apus, a los vientos solidarios, a la grandeza de los Andes.
Foto 3. Ritos. En el Santuario algunos se reponen de la larga jornada. La mayoría se entrega a la oración, a la contemplación.
Foto 4. Los comuneros llegan de diversas partes de la sierra sur del país. No hay comparación con tanta fe que se desborda en las alturas cusqueñas.
Foto 5. Cientos de devotos del Taytacha Qoylluriti.
Foto 6. Luz de fe. No hay edad para tanta fe. Las velas vencen el frío de las alturas, se multiplican en cada recinto diseñado para la espiritualidad del hombre y la mujer andina.
Bailar ante el Señor de la Nieve resplandeciente, Qoylluriti, es una experiencia casi mágica allá, arriba, en las cumbres del Ausangate, donde el viento acaricia con fuerza los rostros de los peregrinos y donde los nevados trazan enormes siluetas como un escenario de fondo para los hombres que se atreven a visitar la grandeza de los Andes.
Foto 7. Es toda una experiencia de vida para los comuneros indígenas del Cusco y de las regiones vecinas. Y es que esta festividad que se realiza todos los años en junio (una semana antes del Corpus Christi) es la peregrinación indígena más importante no solo del Perú, sino de América Latina.
MÁS DE 80 MIL PERSONAS
La fiesta dura 9 días y congrega a más de 80 mil personas que deben caminar a pie cerca de 12 kilómetros desde el poblado de Maguayani, en el distrito de Ocongate, hasta el nevado de Sinaccara, en cuyas faldas apareció un Cristo crucificado sobre una piedra negra.
Esta peregrinación tiene un origen prehispánico y expresa el sincretismo de la fe católica de las creencias andinas. Y es que los peregrinos, después de rezar y prender velas al Cristo crucificado, ascienden a lo alto del nevado, considerado como un Apu por los incas, y hacen ceremonias de pago a la tierra, colocan ofrendas con hoja de coca y esperan la salida del Sol.
Una parte importante de los peregrinos son comuneros que van danzando hasta Qoylluriti acompañados incluso por sus autoridades. Otra parte son comparsas de bailarines agrupados en naciones. La otra proporción son feligreses que pernoctan en carpas soportando temperaturas de hasta 20 grados bajo cero y sobre los 4,500 metros de altura. La tradición manda que se debe llegar tres veces hasta Qoylluriti. Y es que la fe todo lo puede.
LA FE DE UN PUEBLO
La ruta para celebrar al Señor de Qoylluriti es un ir y venir de cuestas y declives. Un desafío al cuerpo, en temperaturas que están por lo 5° centígrados. Interminables son las horas de caminata, se avanza muy lentamente entre la nieve. El cansancio hace presa de los devotos, aunque más puede la fe, la creencia de todo un pueblo.
Imponente, el Ausangate observa la procesión con la blancura de su nieve. Los vientos afilados rozan la cara. Las pampas heladas lo silencian todo. El ichu que brota apenas es testigo del paso de los devotos andinos.
A 4, 700 metros de altitud, el corazón late rápidamente, se avanza despacio y la hoja de coca parece ayudar a resistir este paso silencioso en honor a los apus milenarios.
DE REGIONES DIVERSAS
Los que llegan a esta peregrinación proceden de diversas partes de los Andes peruanos. Llegan de Canchis, Paucartambo, Quispicanchis. De distintos poblados de Apurímac, Puno, y Ayacucho. De los caseríos más remotos de la sierra sur.
Aquí todos reafirman su respeto al Señor de la Estrella de Nieve. Unos lo hacen con música y danzas, con color y tradición, con rezos y cánticos, con símbolos patrios, con adornos en las vestimentas, con plumas de aves, con sus mejores chullos, las más vistosas prendas, las mejores, guardadas para la ocasión.
Aquí están también los Ukukos, seres disfrazados de osos que ponen el orden en la fiesta del Qoylluriti.
Aquí, en medio de la nieve, están los hijos de los Andes, con el mito, la magia grupal, la coreografía del hombre. Aquí están presentes la fe, el Ande mismo, el ser colectivo.
ENTRE EL CIELO Y EL REINO DEL AUSANGATE
1) El Ausangate está ubicado a 6,350 m.s.n.m, mientras el santuario de Qoylluriti está localizado a 4,700 m.s.n.m.
2) La temperatura durante el día es de 11 a 13 grados centígrados. Hay que tener cuidado por la noche pues desciende de 4 a 5 grados centígrados en junio y julio.
3) El Ausangate es la montaña representativa de los Andes cusqueños. Las lagunas y los bosques de piedra convierten a la zona en un paraíso aislado de la modernidad. Es preciso contar con una adecuada aclimatación en la ciudad del Cusco.
4) La fiesta del Qoylluriti se realiza durante los primeros días de junio y siempre con luna llena. La festividad se lleva a cabo en el Nevado de Sinaccara, frente al Apu Ausangate.
La Repùblica

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