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Red de Cultura Popular Andina y Latinoamericana de TAKILLAKTA

'El ayahuasca hace vivir, hace morir, hace renacer'

· 26 febrero 2009, 12:15 por Chino Becerra en ,

El ayahuasca, conocida como soga de los muertos, podría llamarse también soga de los vivos pues, para Dony Cotrina, esta planta puede ayudarnos a lograr una vida mejor. ‘Dona’, como le dicen quienes la conocen, es una maestra del ayahuasca que ha llevado su saber afuera del Perú.
Autor: José Gabriel Chueca

“Mi abuelo era curandero y mi papá hacía el ayahuasca pero no para trabajar con la gente sino para estar bien y curar a sus hijos. Mi abuelo murió hace como seis años recién, con 105 años”, nos cuenta Dona.

¿Cuándo probó ayahuasca por primera vez?
Yo tenía 14 años, estaba en tercero de secundaria, en un colegio industrial de Yurimaguas. Tenía cuatro compañeras –éramos tremendas– y una dijo que quería probar el ayahuasca. Fue una mala experiencia. Es que el maestro me había dado demasiado para ser la primera vez. Pero ahí tuve visiones. Vi el velorio de mi mamá. Yo estaba desesperada. Y dije nunca más. Mis amigas me llevaron como borracha a mi casa pero mi papá sabía de estas cosas y me mandó a bañarme y a tomar agua con limón. Él me sopló con el tabaco en mi corona. Y me fui a dormir… todo el día. Tres días no comí. Años después, tomé de nuevo acompañando a una tía mía, a la que le habían hecho un daño –tenía los pies hinchados–. Yo tenía 17 años. Y fue excelente.

¿Por qué?
Porque este maestro supo explicarme. Me relajé lindo. Y tuve una conexión. Vi luces, colores, como rayos, cosas que no pude descifrar entonces. Pero sentía mucha paz. Y a los 20 años la tomé de nuevo. Me fue muy bien y ahí comencé a conectarme con mi vida pasada y las de mis ancestros. Y vi que mi herencia era ayudar a las personas. Incluso vi a la pareja que iba a tener. Y la planta me dijo que iba a tener hijos con él pero que no íbamos a vivir juntos. A los 22 años tuve mi pareja y no funcionó. Después, tomé la planta varias veces y me enfocaba, me hacía ver muchas cosas de mi niñez, de mi futuro… A los 23 años decidí aprender e hice mi primera dieta.

¿Qué es la dieta?
La dieta consiste en no comer sal ni azúcar, estar en un lugar muy aislado de la montaña, sin ver a nadie, tomando plantas. Es como un retiro. Es un sacrificio. Así puede uno descubrir a dónde nos lleva la planta, qué hace, cómo aprender más de estas cosas. Llegó el momento en que estuve lista: comencé a curar niños y, luego, adultos. Aprendí de las plantas, de los sufrimientos, de cómo curarlos. Toda persona que hace ayahuasca tiene mucho conocimiento de plantas. Hay otras plantas que son doctores y son maestros que pueden enseñarnos.

¿Qué cura?
Tengo muchas experiencias. Ha venido gente del interior y de otros países. Algunos han venido con el colón o la garganta mal, con úlceras, con diabetes… A veces, con problemas emocionales o familiares y les he ayudado.

¿Usted se gana la vida con esto?
Al principio, no. Era como voluntaria, para aprender, para que los espíritus de las plantas me encaminaran a crecer. Hace quince años trabajo con turistas. Me buscan por medio de mi e-mail, con meses o hasta con un año de anticipación. Yo los llevo a un albergue, a hora y media de Iquitos, bien adentro de la montaña. Así, en la soledad, las personas también pueden encontrarse, es como una terapia.

¿Cómo sabe que no imagina todo?
No es la imaginación. Uno se reencuentra con lo que uno ha pasado o lo que ha pasado su familia. Así ve uno las causas de los problemas, para limpiarse y limpiar a los demás. Otras veces uno ve el futuro, lo que uno va a obtener. Pero la planta no necesita que uno lo pida. La planta hará su voluntad. Con el ayahuasca uno puede descubrir hasta robos, causas de la muerte de alguien…

Uno tiene que aceptar la planta.
Uno tiene que ir con fe. Por eso decimos que el ayahuasca te hace vivir, te hace morir, te hace renacer. Porque, a veces, cuando la toma uno siente que se está muriendo; uno puede vomitar o llorar pero no es que uno vaya a morir o enloquecer. La planta lo está purificando a uno. No hay que tener miedo. La planta va a mostrar lo que uno es y hay que aceptarse sin miedo. A veces, nos enfermamos por el ego, que no acepta lo que somos.

Usted también viaja, ¿no?
Sí. Estuve en Argentina, hice la toma con unos rockeros y periodistas famosos. Fue maravilloso. La gente se conectó a la segunda vez. Se sintieron transformados. Yo tuve muchas oportunidades de viajar antes, pero no lo hice porque no podía dejar a mis hijos. He sido padre y madre. Pero ahora están grandes y estoy viajando. Una vez llegué a Colombia y miré el paisaje y yo ya lo había visto. Quiero viajar adonde las personas me lleven.
fuente: Peru21.pe

  1. es solo un sicofarmaco, los efectos son nocivos ,lo positivo es que muchos incautos creen en poderes mágicos. Es una Droga!


    — mercol    27 febrero 2009, 14:59    #

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